
La tensión se apodera de los Wolverhampton Wanderers. El delantero nigeriano Tolu Arokodare protagonizó un insólito incidente al negarse a abandonar el campo de entrenamiento, lo que obligó al cuerpo técnico a cancelar la sesión de práctica de manera abrupta.
El conflicto por el fichaje y la negativa del club
Según confirmó BBC Sport, el internacional nigeriano de 25 años se sentó sobre el césped y exigió a la directiva que le permitiera fichar por la Fiorentina. Los Wolves ya habían rechazado una oferta del conjunto italiano de la Serie A, prefiriendo aceptar una propuesta formal procedente del Trabzonspor turco.
Esta actitud de rebeldía llevó al nuevo director técnico, César Peixoto, a tomar la drástica decisión de suspender la sesión del lunes. Como consecuencia directa de este comportamiento, Arokodare tampoco fue convocado para el partido amistoso de pretemporada frente al Maidenhead United.
El comunicado y la respuesta de Arokodare
Ante la ola de críticas en los medios ingleses y redes sociales, el delantero recurrió a su cuenta oficial para intentar calmar las aguas y limpiar su imagen profesional:
“A lo largo de mi carrera, siempre me he sentido muy orgulloso de comportarme profesionalmente y de mantener los más altos estándares de dedicación. Mi compromiso siempre ha sido prepararme de la mejor manera para aportar al club y a mis compañeros. Sigo comprometido con los Wolves y mi única intención es cumplir con mis responsabilidades profesionalmente”.
Un historial complicado y un reto mayúsculo para César Peixoto
Este nuevo episodio suma una mancha más a la turbulenta etapa de Arokodare en el Molineux. En abril pasado, el atacante ya había sido sancionado internamente tras un fuerte enfrentamiento con el joven delantero Mateus Mane.
Arokodare llegó al equipo el verano pasado procedente del Genk por una cifra cercana a los 24 millones de libras. Sin embargo, su rendimiento dejó mucho que desear: anotó apenas tres goles en la Premier League, certamen en el cual los Wolves terminaron últimos y sufrieron el descenso.
Este conflicto representa el primer gran desafío para César Peixoto desde su llegada al banquillo el mes pasado, en sustitución de Rob Edwards. El entrenador portugueros de 46 años, exjugador del Gil Vicente, tiene como objetivo primordial devolver al club a la máxima categoría del fútbol inglés en el primer intento.
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