
Bajo los cielos de Sudán, en la región de Darfur, se desarrolla una sombría realidad diaria: familias enteras desaparecen, aldeas son arrasadas, las mujeres sufren violencia sexual extrema y las propiedades son saqueadas sin tregua.
Gran parte del oeste de Sudán se encuentra bajo el control de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), en conflicto con las Fuerzas Armadas Sudanesas desde 2023 y acusadas formalmente de cometer crímenes atroces.
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Aunque la disidencia no es tolerada en los territorios controlados por las RSF, equipos clandestinos de monitoreo operan en secreto junto a la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Sudán (CNDH). Su objetivo es recopilar pruebas vitales para exigir justicia y rendición de cuentas para las víctimas civiles.
Operando en condiciones extremas y utilizando dispositivos móviles básicos, estos observadores arriesgan sus vidas para documentar la magnitud de la crisis.
Documentando crímenes atroces
En declaraciones a Al Jazeera, Rahmatullah Mohammedin Abakar, director de la división de Darfur de la CNDH, reveló los enormes desafíos que enfrentan los equipos en el terreno. A pesar de las amenazas letales, continúan su labor motivados por el compromiso institucional de proteger los derechos humanos.
Utilizando redes de comunicación seguras y apoyados por informantes locales, los equipos han verificado un patrón sistemático de violencia étnica perpetrada por las RSF en las zonas bajo su control.
La escala de las violaciones es alarmante. Abakar señaló que las RSF han llevado a cabo ejecuciones masivas equivalentes a crímenes de lesa humanidad, confirmando la existencia de fosas comunes en El Geneina y El Fasher, ciudades tomadas por los paramilitares en 2023 y 2025 respectivamente.
Asimismo, la CNDH ha documentado casi 4,000 casos de violencia sexual en todo Darfur, donde el 20 por ciento de las víctimas son menores de edad. Estos datos coinciden con informes recientes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la brutalidad sistemática del conflicto.
Corroboración con investigaciones internacionales
Las pruebas recabadas por los monitores locales respaldan de manera contundente las conclusiones de organismos internacionales.
Una reciente investigación de la ONU determinó que la campaña sistemática de violencia de las RSF en El Fasher constituye un genocidio, destacando asesinatos masivos, violencia sexual generalizada y el uso de la hambruna como arma de guerra.
Por su parte, Amnistía Internacional ha denunciado que las RSF cometieron limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad en la misma ciudad, restringiendo la ayuda humanitaria y forzando a la población a consumir alimentos para animales para sobrevivir.
Decenas de miles de personas detenidas arbitrariamente
Además de los homicidios y la violencia sexual, la detención arbitraria representa una emergencia humanitaria crítica. Según Abakar, las RSF mantienen cautivos a 1,480 civiles solo en El Fasher, incluidos centenares de niños y mujeres.
La situación es aún más grave en Nyala, capital de Darfur del Sur, donde se estima que 10,000 personas se encuentran recluidas en la prisión de Daqris, de las cuales 9,000 son mujeres.
La CNDH ha exigido la liberación inmediata de los detenidos conforme al derecho internacional humanitario, recordando que la privación de libertad sin causa legal constituye un crimen flagrante.
Un ciclo de violencia persistente
El conflicto en Sudán, iniciado en abril de 2023, ha dejado decenas de miles de muertos y cerca de 14 millones de desplazados. A pesar de los avances militares del ejército sudanés, las RSF continúan cometiendo abusos en sus bastiones restantes, aunque niegan categóricamente las acusaciones.
Abakar advierte que la impunidad y la falta de mecanismos globales eficaces impiden detener los crímenes de los paramilitares, dejando a los civiles atrapados en una espiral interminable de violencia.
La base para la futura justicia internacional
A pesar de la escasez de recursos, la labor de documentación de los activistas de derechos humanos es indispensable para futuros procesos judiciales.
Abdul Nasser Salem, experto en seguridad y gestión de crisis, señaló a Al Jazeera que estos abusos violan los Convenios de Ginebra de 1949 y pueden ser calificados como crímenes de guerra y de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional. La documentación recabada por la CNDH servirá como piedra angular para asegurar que los responsables no queden impunes.
La comunidad internacional enfrenta el llamado urgente de proteger a los defensores de derechos humanos en Sudán y garantizar que la rendición de cuentas sea una realidad para las víctimas.
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