
La semana comenzó con un ambiente más distendido para la golfista profesional de Kettering, quien se toma muy en serio el desafío de la paciencia en este prestigioso torneo.
Si Hull lograra superar sus cinco segundos puestos en majors, daría continuidad a la exitosa historia británica en este campeonato que se celebra en el Royal Lytham & St Annes.
La escocesa Catriona Matthew se coronó campeona en 2009 y, nueve años más tarde, la inglesa Georgia Hall triunfó en el emblemático campo de Lancashire.
Hull y la número cinco del mundo, Lottie Woad, figuran entre las grandes favoritas para el último major de la temporada. Las expectativas de mantener la tradición británica en Lytham son muy altas.
“Frustrante, muy frustrante”, comenta Hull sobre su trayectoria en los torneos más importantes hasta la fecha. “Siento que a veces la gente también puede ejercer presión adicional porque, al final del día, soy humana”.
La número uno del mundo, Nelly Korda, contuvo a Hull en el US Open de junio, frustrando una vez más sus aspiraciones de levantar un título grande.
A pesar de quedarse a las puertas en Riviera, la golfista británica embocó putts decisivos en los hoyos finales que demostraron su enorme capacidad para ganar un major.
“Si analizamos el putt del 17, tuve que arriesgar y hacer lo mismo en el 18”, recuerda. “En ese hoyo 18 ejecuté un tiro fantástico hacia el green, un pitching wedge que recorrió 175 yardas”.
“Fue un golpe excelente, seguido de un buen chip y un putt certero, así que me quedo con eso. Simplemente Nelly jugó un poco mejor esa semana”.
Hace un año, Hull firmó una ronda final de tres bajo par en Royal Porthcawl para compartir el segundo puesto, a dos golpes de Miyu Yamashita.
El recuerdo de aquella derrota revivió esta semana al ver los carteles de los campeones anteriores en su camino hacia Lytham.
“Sería increíble pensar que algún día mi nombre estará ahí, que si gano el major podré dejar mi legado”, reflexionó Hull.
La número siete del mundo conquistó el Saudi Ladies International a principios de año, aunque reconoce que su temporada ha tenido altibajos, siendo su segundo puesto en el US Open el punto más alto.
Hull ha lidiado con lesiones y admite que esta semana exigirá una gran fortaleza mental, a pesar del incondicional apoyo del público local.
“Sientes que decepcionas a todos si no juegas bien”, confesó.
“Pero al final del día, así es el deporte. No vas a ganar si ejecutas un mal tiro. Simplemente salgo a dar lo mejor de mí y a disfrutar”.
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