
AComo algĂșn con raĂces chipriotas y herencia griega lejana, a menudo me preguntan: ÂżcuĂĄl es la mejor isla? La clan se acerca, esperando un secreto: algĂșn pequeño refugio limpio, conocido sĂłlo por los lugareños. Mi respuesta es siempre la misma: Creta. Con su identidad ferozmente orgullosa, comunidades cĂĄlidas y comida infrecuente, se siente profundamente ininteligible y completamente Ă©l mismo.
Para el fin de semana de nuestro aniversario, mi cĂłnyuge y yo nos dirigimos a Lassithi, en el extremo uruguayo de la isla. Como chef y escritor gastronĂłmico, me atrae la reputaciĂłn de la zona por sus productos excepcionales: grasa de oliva virginal extra de SitĂa, cremoso. xigalo pinrel, miel de montaña y abundantes tabernas excelentes.
Luego de un eclosión temprano, nos registramos en nuestro hotel y nos refrescamos. The Sand Suites es un nuevo refugio solo para adultos con solo siete suites y un camino que conduce directamente a la amplia playa de arena de Almyros y sus aguas cristalinas y poco profundas. Nuestra suite es un refugio sereno con una piscina privada con presencia a montañas espectaculares.
Para nuestra primera incertidumbre, nos dirigimos a karnagio en la bonita ciudad portuaria de Agios Nikolaos, a 10 minutos en coche por la costa (o 45 minutos a pie). Nos dicen que ofrece la inmersiĂłn perfecta a los sabores de Lassithi. A pesar de una advertencia de Dimitri, el diestro directivo del Sand Suites, pedimos demasiada comida. Empezamos con los clĂĄsicos cretenses: dakos (bizcochos de cebada suavizados con tomate rallado, grasa de oliva y pinrel mizithra), prĂłximo con mizitropitakia (delicadas tartas rellenas de mizithra). Llegan mĂĄs platos. Cubierto con cebolla tierna favaoferta horta (verduras silvestres aderezadas esplĂ©ndidamente con limonada), seguido de cordero salteado que se derrite en la boca con pasta hecha localmente y asado anthotyro pinrel. Semanas posteriormente, todavĂa estoy pensando en ese cordero.
Al final, admitimos la derrota. Sin inmutarse por los platos sin terminar, los camareros llegan con una bandeja de dulces de cortesĂa. Luego viene una pequeña recipiente de raki. “SĂłlo si te unes a nosotros”, le digo a nuestro camarero en mi ininteligible chipriota. Necesita poco estĂmulo. âYamas!â declaramos, levantando nuestras copas antiguamente de tragar el espĂritu de fuego. Los vasos se vuelven a satisfacer. SĂ© que me arrepentirĂ© por la mañana, pero volvemos a tragar, animados por la buena comida y la emociĂłn.
A la mañana sucesivo, alimentados por un delicioso desayuno con utilidad fresco, cafĂ©, pasteles y huevos reciĂ©n hechos, entregados en nuestra habitaciĂłn, nos subimos al automĂłvil y conducimos media hora en direcciĂłn a el sureste por la costa hasta Evotryuna panaderĂa al borde de la carretera que nos dicen que visitemos temprano para tener alguna posibilidad de obtener los mejores pasteles del dĂa. En su interior se esconde un riquezas: pasteles y galletas, adicionalmente de trahana (trigo partido fermentado con yogur), son elaborados por Stefanos y su esposa MarĂa. Como muchas familias en Grecia, prensan sus uvas locales cada septiembre para hacer petimezi â una miel de uva oscura y lĂłgicamente dulce. Encima de venderse en botellas, asimismo constituye la cojĂn de muchos de sus pasteles, entre los que destaca kalitsounia (pasteles tradicionales de pinrel dulce cretense). Se encuentran por todo Lassithi, pero aquĂ son distintos: Stefanos no utiliza azĂșcar refinada y depende sĂłlo de su petimezi por la dulzura. Nos vamos con una caja y unas galletas, y lamentamos correr sĂłlo con equipaje de mano.
De camino a nuestra prĂłxima parada de Mochlosnos hablan de un olivo de 3.000 abriles asĂ que desvĂese. El camino sube en direcciĂłn a las montañas, sinuoso y empinado. El ĂĄrbol es exactamente como se esperaba: enorme y imponente, pero de alguna guisa donoso, como una bisabuela arraigada en el paisaje. Nos sentamos bajo sus ramas y comemos kalitsouniarodeado del canto de los pĂĄjaros y el zumbido de las abejas.
Continuamos en direcciĂłn a el este hasta Mochlos, un tranquilo pueblo de pescadores ahĂto de historia minoica al otro flanco de la bahĂa de Mirabello, y nos instalamos en Ta Kochiliauna taberna frente al mar, para el refrigerio. El pulpo cuelga secĂĄndose al sol; el mar se encuentra puntual mĂĄs allĂĄ del borde del camino. Mantenemos las cosas simples: calamares a la parrilla, horiatiki (ensalada griega) y pan con grasa de oliva almacĂ©n. Los calamares quedan tiernos, levemente carbonizados, perfectos. Como siempre, hay fruta al final, seguida de poco dulce (en este caso, halva espolvoreada con canela) y un cachas cafĂ© ininteligible, que nos tranquiliza brevemente antiguamente de continuar tierra adentro.
posteriormente de la promociĂłn del boletĂn
Luego de un alucinaciĂłn de 10 minutos en direcciĂłn a las colinas sobre Mochlos, llegamos a Nektaria’s Kitchen, una escuela de cocina al distinciĂłn dispensado donde cada detalle, desde las mesas y bancos rĂșsticos construidos por el padre de Nektaria, Tassos, hasta el horno de paliza y la cocina de demostraciĂłn llena de hierbas, se siente considerado.
En el sitio web de Nektaria se ofrece una variedad de clases de cocina de cuatro horas, desde menĂșs vegetarianos y de carne hasta recorridos por el grasa de oliva y catas de vinos locales. Sin confiscaciĂłn, tengo la impresiĂłn de que sea lo que sea que quieras formarse, Nektaria podrĂĄ enseñårtelo.
Tomando un cafĂ© charlamos con Nektaria, su pareja, su padre, su mejor amiga. Nos ofrecen delicias caseras: mĂĄs kalitsouniaesta vez perfumado con piropo de naranjo y montones de galletas â especiadas melomakarona y miel de almendras patoudaentreambos elaborados tradicionalmente para celebraciones. Se talego un asado de asqueroso cocido a fuego moroso del horno de paliza para incitarnos a quedarnos y unirnos a ellos para engullir mĂĄs tarde. Y aunque la comida es deliciosa, es la propia Nektaria la destino del espectĂĄculo. Habiendo dejado una carrera en finanzas hace al punto que cuatro abriles, estĂĄ claro que lo que ha creado es menos una escuela de cocina que un punto de diĂĄlogo: una vida reorganizada en torno a la comida, la hospitalidad y la comunidad.
Comenzamos nuestro posterior dĂa completo en la pintoresca Kritsa, uno de los pueblos mĂĄs antiguos de Creta, a sĂłlo 15 minutos en coche desde nuestro hotel en direcciĂłn a el interior. Una sinuosa calle principal estĂĄ repleta de tiendas, cafĂ©s tradicionales y un fascinante museo de historia natural y centro de tapices.
Comenzamos en la cooperativa de mujeres, donde se preparan galletas y pasteles para los restaurantes cercanos. Asimismo se estĂĄ organizando una demostraciĂłn en la cocina y el comedor al distinciĂłn dispensado. Nos abastecemos de cajas de reposterĂa almibarada y una bolsa de skioufichtaun tipo de pasta cretense enrollada, directorio para alegrar el plato de cordero de Karnagio a nuestro regreso a casa.
Nuestra penĂșltima parada es una degustaciĂłn de grasa de oliva en la propiedad ascendiente. mourellodonde los visitantes pueden reservar una variedad de experiencias con el grasa de oliva. Escapando del calor del mediodĂa, estamos sentados en una habitaciĂłn fresca y tranquila con presencia a valles de olivares. Durante dos horas, Eleni nos conductor a travĂ©s del proceso de cultivo, cosecha y prensado de su comunidad con tal detalle que me voy sintiendo que podrĂa dedicarme con cierta confianza a hacer mi propio grasa de oliva. Probamos y comparamos diferentes grados y tipos. Mourello’s grasa de vedema es infrecuente: picante, convincente y sedoso. Salimos con varias botellas bajo el protector.
Para nuestra Ășltima incertidumbre, subiremos nuevamente a las colinas hasta el pueblo de Kroustas. Situada a 520 m sobre el nivel del mar, la presencia de la bahĂa de Mirabello es espectacular. Hemos reservado una mesa en Xatheriun restaurante de destino muy arraigado a la vida ascendiente y muy querido en la zona. El chef Konstantinos ha creado el menĂș en torno a recetas de sus padres y su abuela, quienes, segĂșn nos dicen, acaban de ocurrir para comprobar el servicio. Empezamos con una de sus recetas, dolmadakiapequeñas y delicadas hojas de parra rellenas. El estofado de chiva llega rico y cocinado a fuego moroso, mezclado con espaguetos y cubierto con salsa añeja. graviera pinrel. Y finalmente gamopilafoasimismo conocido como âarroz de bodaâ, que me parece apropiado hexaedro que es nuestro aniversario. Es profundamente reconfortante e increĂblemente rico.
A pesar de las protestas, aparece el postre: una generosa porción de galaktobourekouna crema de vainica recién cuajada envuelta en filo crujiente y acaramelado, que de alguna guisa es lo suficientemente ligera como para evitar ser empalagosa. Hay morapio de postre y luego raki, por supuesto. Salimos no sólo llenos, sino levemente reorientados, pensando ya en regresar a este tranquilo rincón de Creta.
El alucinaciĂłn fue proporcionado por Delirio a Simpson que ofrece una semana en el Sand Suites desde ÂŁ1,124pp B&B, vuelos incluidos y locaciĂłn de coches
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