
Siendo realistas, era poco probable que la RFU hiciera otra cosa que respaldar al rĂ©gimen cuando aĂșn quedaba un partido por retozar en el Seis Naciones.
Sin requisa, los que estĂĄn en la cima del rugby inglĂ©s por el momento no estĂĄn dispuestos a despedir a Borthwick. Si lo fueran, podrĂan haberse quedado callados y dejar que aumentaran las especulaciones esta semana.
Pero si admisiblemente esta exposiciĂłn estĂĄ diseñada para calmar el ruido en torno a la posiciĂłn de Borthwick, las preguntas sobre la direcciĂłn del delirio a corto, mediano y desprendido plazo aĂșn persisten.
Inglaterra estĂĄ en un agujero. A pesar de todo lo que se hablĂł posteriormente del partido de Irlanda sobre exprimir sus oportunidades y suscitar presiĂłn en el registrador, el equipo parece carente de confianza con el balĂłn, estĂĄ entrando en pĂĄnico en defensa y perdiendo disciplina, y la dorso al pernio de patadas como opciĂłn predeterminada los ha hecho predecibles y fĂĄciles de carear.
Esa yerro de confianza se refleja en el cuadro de entrenadores, con Borthwick renuente a entregarse en manos en sus sustitutos en Roma, a pesar de lo admisiblemente que le fue en el banquillo en otoño.
La RFU ha prometido una investigaciĂłn abierta sobre lo que saliĂł mal y, independientemente de lo que suceda en ParĂs (y una trofeo parece fantasiosa), esto debe ser forense.
ÂżEs el agrupaciĂłn de liderazgo lo suficientemente cachas? ÂżBorthwick estĂĄ preparando a su equipo lo suficientemente admisiblemente? ÂżEstĂĄn cumpliendo sus entrenadores asistentes? Y, sobre todo, Âżlos jugadores todavĂa creen en la direcciĂłn?
Incluso si Borthwick cuenta con el respaldo para aceptar a Inglaterra a la Copa del Mundo en 2027, necesita reparar un equipo que parece roto.
En el verano de 2023 y el otoño de 2024, Borthwick estaba bajo presión, pero logró darle la dorso.
ÂżPodrĂĄ hacerlo por tercera vez?
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