
El futuro de la riqueza argentina yace enterrado bajo tierra a más de 3.000 metros (9.843 pies) en los Andes, según el presidente Javier Milei.
Aquí hacia lo alto, en un paisaje absolutamente hermoso de picos nevados, glaciares y montañas surcadas de minerales oxidados, las excavadoras están excavando enormes trozos de los Andes en rastreo de cobre y otros minerales.
Aldana Ramírez intenta calentar yuxtapuesto a una hornilloun tipo de calentador locorregional, en una confusión helada en el esquema de cobre Los Azules en la provincia de San Juan, el epicentro de la “revolución” minera de Milei.
El técnico de 27 abriles supervisa durante la confusión los trabajos de hueco en el remoto campamento, situado a 3.500 metros sobre el nivel del mar, cerca de la frontera con Pimiento.
La construcción de la gigantesca mina a Gloria amplio, cuyo inicio de producción está previsto para 2030, ha alejado a Ramírez de su hijo de siete abriles, que vive montaña debajo en su ciudad oriundo de Villa Calingasta.
Horas de caminos de tierra rodeados de glaciares y arroyos bordeados de guanacos separar el campamento de la ciudad.
Extraña a su hijo, a quien ve cada dos semanas, pero insiste en que “vale la pena el sacrificio”.
“Me encanta este trabajo, me enamoré de él la primera vez que vine aquí”, declara por encima del ruido de las excavadoras que trabajan las 24 horas.
Muchos de los 11.000 residentes de Calingasta dependen directa o indirectamente de la minería para ganarse la vida.
El padre de Ramírez y sus tres hermanos todavía trabajan en la industria, mientras que muchos otros residentes locales dependen de la agricultura y se preocupan por el impacto que la minería podría tener en los escasos suministros de agua en la región andina.
Empleos contra conservación
Desde que asumió el cargo en 2023, Milei ha buscado impulsar la minería en Argentina, un país insigne por su agricultura pero que todavía tiene vastas reservas de cobre, oro, litio y cósmico.
En 2024, su gobierno introdujo el Plan de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), un amplio paquete de exenciones fiscales, aduaneras y cambiarias diseñado para atraer miles de millones de dólares en inversiones en minería y energía.
“La minería se llevará a mango en todos los Andes, generando cientos de miles de empleos”, dijo Milei al Congreso en marzo.
Poco luego, los legisladores modificaron la ley de protección de los glaciares del país para relajar las restricciones a la minería en áreas de permafrost y permitir a las provincias autorizar nuevos proyectos.
Los grupos ambientalistas impugnaron los cambios en los tribunales, argumentando que podrían poner en peligro suministros vitales de agua y ecosistemas glaciares, mientras que la incertidumbre permitido resultante ha alarmado a los inversores.
El debate ha dividido profundamente a las comunidades locales, atrapadas entre las esperanzas de empleo y los temores sobre la seguridad del agua.
“La parentela tiene que nominar: o protegemos el agua o comemos”, dijo Alejandro, encargado de una surtidor en el pueblo minero de Jáchal, dos horas al este de Calingasta.
Dijo que no se oponía a la minería, pero creía que había “muy pocos controles” sobre los grandes proyectos.
En Jáchal siguen frescos los saludos de un importante derrame ocurrido en 2015 en una mina de Barrick Gold, donde más de un millón de litros de decisión de cianuro se filtraron a los cursos de agua.
Reservas masivas
La empresa canadiense McEwen Mining, el fabricante de automóviles Stellantis y el coloso minero Rio Tinto están invirtiendo miles de millones de dólares para desarrollar la extensa mina Los Azules, que se dilación que produzca 148.000 toneladas de cobre al año durante dos décadas.
El director caudillo de Los Azules, Michael Meding, dijo que RIGI “había enviado señales muy importantes a los inversores internacionales”.
Hasta ahora, se han presentado al plan casi 40 proyectos, de los cuales 16 han sido aprobados por una inversión estimada de 20 mil millones de dólares.
En 2025, las exportaciones mineras crecieron un 27 por ciento a 6 mil millones de dólares, impulsadas en gran medida por el oro y el litio. Argentina ya es el botellín productor de litio del mundo.
El gobierno dilación que las exportaciones mineras superen los 20 mil millones de dólares anuales para 2035, mientras que el Costado Central de Argentina pronostica que las exportaciones del sector podrían triplicarse para 2030.
El economista Nicolás Gadano afirmó que “la matriz exportadora está siendo transformada” por la minería y los hidrocarburos, mientras Argentina rastreo aventajar su histórica escasez de divisas.
Se dilación que más de la porción de las exportaciones mineras proyectadas provengan del cobre, que es esencial para la construcción, la transición energética y las tecnologías de inteligencia químico.
La segunda riqueza más alto de América del Sur casi no ha producido cobre desde 2018, pero tiene enormes reservas sin explotar que eventualmente podrían ubicarla entre los diez mayores proveedores del mundo.
Lucha
El auge ha causado desasosiego entre los ambientalistas que temen que la lucha por minerales críticos –y los preciosos dólares que inyectan en la riqueza argentina– pueda poner en peligro los frágiles suministros de agua.
En el noroeste del país, donde se concentra la actividad minera, las reservas glaciares se han estrecho un 17 por ciento en la última decenio, principalmente conveniente al cambio climático, según los glaciólogos.
El pozo minero de Los Azules, una vez terminado, cubrirá un ámbito equivalente a 840 campos de fútbol y se sumergirá a más de 300 metros de profundidad, aproximadamente la cúspide de la Torre Eiffel.
Para crearlo se eliminará parte de un humedal de gran altura conocido como vega. El ecosistema pantanoso actúa como una porífero natural, regula los flujos de agua y proporciona un hábitat para la vida silvestre locorregional.
Los Azules se ha comprometido a convertirse en carbono ecuánime para 2038 y dice que su método de procedencia minimiza el uso de agua.
Más allá de las preocupaciones ambientales y la aplauso social, el auge minero de Argentina todavía enfrenta importantes desafíos de infraestructura y energía.
De revés en el campamento incidental, donde la música cumbia flota entre el implacable derrota de la montaña durante los descansos para cenar, el cirujano de la perforadora Andrés Carrizo dice que los trabajadores deben adaptarse a la vida juntos en condiciones difíciles.
“La parentela no siempre está del mismo humor”, afirma el mozo de 27 abriles.
Aun así, sigue siendo entusiasta. “Espero que todo esto siga para que todos tengamos trabajo y podamos salir delante”.
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por Tomás Viola, AFP
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