Nuevas reglas de Medicaid de Trump: estados republicanos endurecen pruebas de incapacidad laboral

Nuevas reglas de Medicaid de Trump: estados republicanos endurecen pruebas de incapacidad laboral

Varios estados de EE. UU. endurecen las reglas para las exenciones laborales en Medicaid

A partir de enero, entrarán en vigor los nuevos requisitos de trabajo para los beneficiarios de Medicaid en Estados Unidos, como resultado de la ley de política presupuestaria y recortes fiscales de 2025 aprobada bajo la presidencia de Donald Trump. Aunque las regulaciones federales permiten que las autoridades acepten la palabra del beneficiario sobre si su condición médica le impide trabajar durante el primer año, al menos seis estados de gobierno republicano exigirán documentación comprobatoria de manera inmediata.

La nueva medida afectará hasta a 20 millones de adultos de bajos ingresos sin hijos a su cargo que forman parte de la expansión opcional de Medicaid en 40 estados y el Distrito de Columbia. Para mantener su seguro de salud, las personas inscritas deberán trabajar o hacer voluntariado al menos 80 horas al mes, o bien asistir a la escuela al menos a medio tiempo, a menos que cumplan con los criterios para recibir una exención, entre los que se incluye la fragilidad médica.

Impacto económico e implementación a nivel estatal

De acuerdo con las estimaciones presentadas en 2025 por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), se calcula que las modificaciones al programa Medicaid generarán un ahorro de 887.000 millones de dólares para el gobierno federal durante los próximos diez años. Sin embargo, la entidad proyecta que estas medidas provocarán que 7,5 millones de personas pierdan su cobertura médica.

Los estados de Arkansas, Idaho, Indiana, Nueva Hampshire, Carolina del Norte y Ohio cuentan con leyes o políticas que prohíben recurrir a la autodeclaración jurada para justificar excepciones laborales desde el próximo año. Del mismo modo, en Misuri, el representante estatal republicano Darin Chappell impulsó una propuesta de enmienda para exigir evidencia documental e impedir la autodeclaración; aunque el proyecto fue aprobado por la Cámara de Representantes estatal, no llegó a votarse en el Senado, por lo que Chappell prevé intentar su aprobación nuevamente el próximo año.

Frente a este escenario, demócratas en 25 estados han presentado demandas judiciales, argumentando que las nuevas exigencias son excesivamente estrictas. Adicionalmente, la ley exige que los estados evalúen la elegibilidad de la mayoría de los beneficiarios dos veces al año, en lugar de una como se realiza habitualmente.

Debate sobre la prevención del fraude y las barreras de acceso

Los sectores que apoyan la exigencia de documentación sostienen que es un mecanismo necesario para evitar irregularidades. La organización conservadora Foundation for Government Accountability ha promovido que los estados no faciliten la evasión de las obligaciones laborales. Jonathan Ingram, vicepresidente de investigación y políticas del grupo, argumentó que la autodeclaración fomenta el fraude y eleva los costos del programa, si bien la ley contempla sanciones penales por perjurio en caso de falsedad, aunque estas querellas son poco habituales.

En contraste, defensores de los derechos de los pacientes afirman que el requisito de presentar pruebas médicas inmediatas generará problemas a las personas de menores ingresos. Jennifer Tolbert, directora de política de salud estatal e investigación en la organización KFF, señaló que muchos solicitantes no pueden acudir a un médico para certificar su condición debido a que no cuentan con los recursos financieros para costear la consulta antes de acceder al programa.

Por otro lado, la puesta en marcha de estas normas requerirá que los estados inviertan millones de dólares en la modernización de sus sistemas informáticos. La transición hacia requisitos más estrictos ya ha mostrado dificultades operativas en otros programas de asistencia pública, como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). En Arizona, la inscripción a SNAP cayó un 55% entre abril de 2025 y abril de 2026 —la mayor reducción registrada en el país—, lo que supuso la pérdida de beneficios para más de 400.000 personas debido a retrasos y complicaciones en el procesamiento de las verificaciones requeridas.

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