El gobierno del Reino Unido busca posicionarse como un mediador imparcial en el ámbito de la inteligencia artificial (IA), situando esta tecnología en el centro de su presidencia del G20 y gestionando sus dinámicas diplomáticas con Estados Unidos y China.
Un portavoz del gobierno británico afirmó que la administración trabajará para acordar un conjunto único de principios y estándares globales con el fin de asegurar la transparencia y el acceso necesarios para aumentar la preparación internacional, así como para garantizar un desarrollo seguro de la IA, respaldando lo planteado por el primer ministro.
Estrategia diplomática frente a Washington y Beijing
Para lograr que el país sea tratado como un “intermediario honesto” en materia de inteligencia artificial a nivel global, Burnham deberá decidir cuánta presión ejercer sobre Estados Unidos, calificado como su mayor y más impredecible aliado. De acuerdo con la analista Neff, existen herramientas diplomáticas para ofrecer a las autoridades estadounidenses un mecanismo de evaluación de seguridad mediante terceros, mientras se coordina con naciones aliadas para proteger sus propios sistemas.
Neff indicó además que acortar la brecha entre China y Estados Unidos podría constituir una vía para incorporar a la parte estadounidense al diálogo. No obstante, si Estados Unidos se negara a acudir a la mesa de negociación sobre inteligencia artificial, el Reino Unido podría dirigirse cada vez más hacia China como la siguiente gran potencia global.
Contactos existentes en materia tecnológica
Respecto a la relación bilateral entre Londres y Beijing, Isabella Wilkinson, investigadora sénior de la Iniciativa para la Sociedad Digital en Chatham House, recordó que ambos países ya cuentan con antecedentes de cooperación. En una sesión informativa previa a una reunión entre Xi y Trump, Wilkinson sostuvo que el Reino Unido y China han mantenido intercambios muy cercanos en el pasado sobre cuestiones de tecnología, políticas públicas y ciberseguridad.