Un apagón general dejó sin suministro eléctrico a millones de personas en Cuba tras registrarse una “desconexión total” de la red eléctrica nacional, según informó el Ministerio de Energía del país caribeño. La falla masiva representa al menos el sexto corte energético de carácter parcial o total en la isla en lo que va del año.
De acuerdo con la empresa operadora del sistema, la Unión Eléctrica (UNE), la interrupción comenzó poco antes de las 14:00 hora local del viernes (18:00 GMT) como consecuencia de un fallo de transmisión provocado por malas condiciones meteorológicas en la zona central de Cuba. Tras el colapso, el director de despacho nacional de carga de la UNE, Félix Estrada, confirmó la activación de los protocolos para iniciar la “restauración gradual” del servicio, proceso que se ha extendido durante el sábado.
Hacia el final de la noche del viernes, el operador estatal logró reestablecer la electricidad en áreas prioritarias de La Habana, principalmente en sectores cercanos a centros hospitalarios y estaciones de bombeo de agua.
Consecuencias en los servicios básicos y la vida cotidiana
La crisis del sistema eléctrico, atribuida al deterioro de la infraestructura y a la escasez crónica de combustible, ha paralizado amplios sectores de la sociedad cubana. La falta de energía obligó al cierre de escuelas y oficinas gubernamentales, al tiempo que complicó el funcionamiento de los hospitales. Paralelamente, el país enfrenta una creciente escasez de medicamentos y alimentos.
La situación ha generado malestar entre la población. Frank Lorenzo, residente de La Habana, señaló a medios internacionales que los cortes se han vuelto cotidianos, recordando que recientemente permanecieron 24 horas sin luz para recibir apenas una hora de servicio antes de un nuevo fallo. Por su parte, la profesora Lidia Fernández, de 36 años, describió las dificultades diarias ante la falta simultánea de electricidad, agua y gas para cocinar, mientras que Francisco Rodríguez, de 78 años, manifestó su temor de permanecer varios días sin suministro tras haber pasado 28 horas a oscuras el viernes.
El impacto de las interrupciones de energía ha derivado en protestas poco habituales en la isla, donde las manifestaciones no autorizadas están prohibidas por la ley y conllevan el riesgo de penas de prisión para quienes participen en ellas.
Tensión geopolítica entre La Habana y Washington
El Gobierno de Cuba ha responsabilizado de la crisis energética a la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunciando el impacto de las sanciones económicas —incluida una nueva ronda de medidas anunciada en agosto— y el bloqueo a los envíos de petróleo hacia la isla como parte de una campaña de presión contra el liderazgo político cubano.
Hasta el inicio del año, Cuba recibía aproximadamente 35.000 barriles diarios de petróleo desde Venezuela, su aliado regional, lo que cubría cerca de la mitad de sus necesidades energéticas. No obstante, este suministro quedó cortado tras la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de autoridades estadounidenses en enero. Desde entonces, el Gobierno de Estados Unidos ha incautado varios cargamentos de crudo y ha amenazado con aplicar aranceles a los países que mantengan envíos de combustible hacia La Habana.
Por otro lado, la administración en Washington atribuye el colapso del sector energético a la deficiente gestión interna de las autoridades cubanas y sostiene que el régimen de la isla representa una “amenaza a la seguridad nacional”. Asimismo, el presidente estadounidense ha evaluado públicamente la posibilidad de promover un cambio de gobierno en Cuba, haciendo referencia en marzo a una eventual “toma de control amistosa”.