Familiares de víctimas, comerciantes, organizaciones de la sociedad civil y la Iglesia católica se movilizaron este domingo en Culiacán, capital del estado de Sinaloa, para exigir el cese de las hostilidades entre facciones rivales del crimen organizado. La marcha coincidió con el segundo aniversario del inicio de un conflicto interno que ha desatado una severa crisis de seguridad y agitación política en la región.
Impacto de la violencia y cierre de comercios
Los enfrentamientos armados comenzaron tras la detención en Estados Unidos del capo Ismael “El Mayo” Zambada. Sus seguidores, agrupados en la facción conocida como La Mayiza, acusan de traición al hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, fundador del cartel de Sinaloa, lo que desencadenó una disputa abierta contra los miembros del grupo de Los Chapitos.
Ambas facciones han recurrido de forma sistemática a emboscadas, tiroteos desde vehículos en movimiento y el levantamiento de bloqueos carreteros mediante el secuestro e incendio de camiones. Según datos oficiales, la población de Culiacán ha quedado atrapada en medio de esta confrontación, registrándose un repunte no solo en los índices de homicidios y desapariciones, sino también en los delitos de robo y extorsión.
Entre los asistentes a la movilización se encontraban los parientes de un niño de un año de edad que falleció la semana pasada tras recibir un disparo en la cabeza durante un tiroteo en la ciudad. La jornada de protesta inició con una misa en la que el obispo de Culiacán hizo un llamado a los integrantes de las bandas armadas para que pongan fin a la violencia, manifestando que ningún poder, dinero, territorio o ambición tiene más valor que una vida humana.
El deterioro del orden público ha afectado gravemente la economía local. El empresario Sergio Esquer, dirigente del partido opositor de centroizquierda Movimiento Ciudadano, señaló a la agencia AFP que más de 5.000 negocios han cerrado sus puertas desde que comenzaron los enfrentamientos, describiendo esta situación como la tragedia que vive actualmente el estado.
Inestabilidad política y pesquisas judiciales
A la ola de violencia se suma un complejo panorama político en Sinaloa. En el mes de abril, fiscales de Estados Unidos acusaron formalmente al gobernador del estado, Rubén Rocha, y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios de haber conspirado con Los Chapitos para el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Rocha, quien ha rechazado rotundamente los señalamientos, solicitó una licencia temporal a su cargo mientras la fiscalía mexicana abría una investigación propia sobre las acusaciones. Aunque el mandatario estatal reasumió sus funciones hace tres semanas, pocos días después volvió a pedir una nueva licencia de ausencia.
Esta segunda solicitud de separación del cargo se produjo poco después de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, publicara un mensaje en redes sociales expresando que el poder sin principios se convierte en arrogancia, en una declaración emitida sin nombrar directamente al gobernador.