Leche de cucaracha, sonarse la nariz e impresoras de mosquitos: los Ig Nobel 2026

Leche de cucaracha, sonarse la nariz e impresoras de mosquitos: los Ig Nobel 2026

La organización Improbable Research ha celebrado en Zúrich, Suiza, una nueva edición de los premios Ig Nobel, la gala anual que desde 1991 reconoce investigaciones científicas inusuales bajo el lema de galardonar logros que “primero hacen reír y luego hacen pensar”. Parodiando a los Premios Nobel, el evento reconoció en esta ocasión 10 proyectos de investigación que abordan desde soluciones para ingeniería e impresión 3D hasta estudios sobre biología y comportamiento humano.

Innovaciones en tecnología, física y agricultura

En la categoría de Tecnología, un equipo de científicos fue distinguido por utilizar la trompa (o probóscide) de mosquitos muertos para desarrollar componentes de precisión en impresoras 3D. Debido a que las boquillas de estas impresoras requieren tubos extremadamente delgados para controlar el flujo de material, los investigadores aprovecharon la estructura bucal del insecto —optimizada por la evolución para la succión— como una alternativa biológica eficiente para este tipo de dispositivos.

El galardón en Física se otorgó a un estudio centrado en el diseño de urinarios libres de salpicaduras. Apoyándose en modelos matemáticos, los investigadores determinaron que reducir el ángulo de impacto del flujo de líquido disminuye de forma significativa el rebote de gotas, lo que permitió diseñar prototipos orientados a mejorar la higiene en baños públicos.

Por su parte, el premio en Ciencia del Suelo reconoció la creación del “índice de la ropa interior”. En este experimento, cerca de 1.000 participantes enterraron prendas de algodón para evaluar la salud de los terrenos agrícolas. El grado de descomposición y la aparición de orificios en la tela permitieron medir la actividad biológica de los microorganismos capaces de degradar la celulosa en el suelo.

Hallazgos en medicina, biología y conducta

En el campo de la Medicina, se concedió un premio póstumo al científico Unno Tokuji por su investigación sobre la técnica correcta para sonarse la nariz. Tras analizar la aerodinámica, el volumen de la respiración nasal y la presión ejercida sobre los oídos, el estudio concluyó que la recomendación adecuada es despejar un orificio nasal a la vez mediante una exhalación prolongada y firme, en lugar de un soplido corto y débil.

El premio de Biología evaluó los desencadenantes del ataque en serpientes de la especie Bothrops jararaca, una víbora venenosa de Sudamérica. Mediante pruebas controladas con calzado de protección, los investigadores registraron una probabilidad de mordedura del 44 % al aplicar presión en la cabeza del reptil, un 20 % al pisar el cuerpo y un 11 % al hacerlo en la cola.

Entre los demás premiados figura el galardón de Química, que analizó los cristales proteicos de la “leche” con alta densidad energética que produce la cucaracha Diploptera punctata; y el de Biomecánica, que estableció una definición científica del beso aplicable a diversas especies animales como una interacción no agresiva con contacto oral directo sin transferencia de alimento.

Asimismo, en Economía se premió un trabajo publicado en PNAS que vincula un mayor estatus socioeconómico con una mayor tendencia a priorizar el interés propio y cometer conductas no éticas. En la categoría de la Paz, un estudio mediante cuestionarios determinó que las personas prefieren amigos amables con ellos pero severos con sus enemigos, mientras que el premio de Olfato concluyó que los padres perciben el olor corporal de los niños pequeños de manera más favorable que el de los adolescentes.

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