Protestas en Francia derivan en enfrentamientos y un despliegue policial masivo en varias ciudades
Una jornada de movilizaciones en Francia ha registrado disturbios y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en múltiples puntos del país, en un contexto marcado por prohibiciones de manifestación y el establecimiento de toques de queda locales.
Para controlar la situación, el Gobierno francés desplegó a 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio, lo que supone un incremento de 10.000 efectivos respecto al fin de semana anterior.
Incidentes y uso de material antidisturbios en varias localidades
Los choques entre manifestantes y los agentes policiales se extendieron por diversas zonas del país durante la tarde. En Lyon, la tercera ciudad más grande de Francia, las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes en sectores donde las reuniones públicas habían sido prohibidas. En Niza, donde las protestas estaban totalmente vedadas, las autoridades arrestaron a 40 personas. Por su parte, la cadena BFMTV informó sobre el uso de gas lacrimógeno contra manifestantes en Marsella.
La tensión también se intensificó en ciudades como Toulouse, Lille, Nantes y Rennes, según reportes de prensa. En estos puntos, manifestantes lanzaron proyectiles a los agentes, quienes emplearon cañones de agua para disolver la multitud. En Lille, donde las primeras estimaciones indicaron la presencia de aproximadamente 15.000 manifestantes, las autoridades locales extendieron hasta el lunes el toque de queda impuesto a los menores de edad.
Directrices del Ministerio del Interior y medidas del Gobierno
Las actuaciones de las fuerzas del orden se dan tras las instrucciones dictadas por el ministro del Interior, Nuñez, quien pidió actuar sin concesiones ante eventuales alborotadores. Durante una visita realizada el sábado por la mañana a la Academia Nacional de Policía en Vincennes, el ministro señaló que los ejes de la actuación policial debían ser la movilidad, la capacidad de respuesta y la adaptabilidad para intervenir frente a grupos de alto riesgo.
El titular de Interior ha enfrentado severas críticas por su gestión de las protestas del sábado anterior, en las que se le acusó de haber subestimado tanto el nivel de asistencia como el riesgo de episodios violentos.
Ante la convocatoria de las protestas, el presidente Emmanuel Macron dio instrucciones a las autoridades locales para prohibir las manifestaciones fijadas para el sábado, excepto aquellas organizadas por los sindicatos. En consecuencia, el Ejecutivo aplicó toques de queda a nivel local y restringió las concentraciones públicas en ciudades como Lyon y sectores de Niza y Lille.