
BAntiguamente de conservarse a Edimburgo, la impresiĂłn de Nataliya Bezborodova de Escocia fue moldeada en gran parte por Hollywood. “Mi conocimiento de este paĂs se basĂł mĂĄs o menos en la pelĂcula Braveheart”, admite con una risa, de pie delante las abundantes columnas neoclĂĄsicas de las GalerĂas Nacionales de Escocia. Como si estuviera en la señal, el saludo de pistola diario del castillo dispara por encima, esparciendo palomas y puntuando nuestra conversaciĂłn con una sacudida.
Han pasado tres abriles desde que el antropólogo de 47 abriles salió de su casa en Kiev para Edimburgo, luego de la invasión rusa. Los guerreros celuloides han sido reemplazados por los ritmos de la vida en una ciudad que ahora conoce como el dorso de su mano. Muy correctamente, de hecho, que ha enérgico un trayecto a pie revelando una capa que incluso los lugareños pueden perder: la historia de la vigoroso comunidad ucraniana de Edimburgo.
Puentes a travĂ©s de las fronteras: el rastreo de raĂces ucranianas en el corazĂłn de Edimburgo comenzĂł en junio y es el extremo de una creciente cartera de caminatas inmersivas dirigidas por mujeres desarrolladas en asociaciĂłn con Women in Travel CIC, la empresa social con sede en el Reino Unido que fomenta la inclusiĂłn de naturaleza en la industria turĂstica. Ahora ofrece siete giras celebrando el multiculturalismo en sus muchas formas: desde una inmersiĂłn profunda liderada por Arabia Saudita hasta el camino de Edgware del oeste de Londres hasta un paseo sensorial a lo dadivoso de Ealing Road en Wembley, noroeste de Londres, con sus templos hindĂș y comida callejera. Todos los lĂderes de tour son capacitados a travĂ©s de las mujeres en la instituciĂłn de prontuario de viajes, cuyo objetivo es ayudar a las mujeres a obtener ingresos al compartir sus historias con viajeros que buscan una conexiĂłn mĂĄs profunda con un ocasiĂłn.
El trayecto a pie de dos horas y media atrae una mezcla de lugareños y turistas, me dice Nataliya. “Incluso he hecho que personas de Ucrania se unan al peña, que no tenĂan idea de nuestra herencia compartida con Escocia”, dice, mientras paseamos por Princes Street, la arteria principal de la ciudad.
La poblaciĂłn ucraniana de Escocia ha crecido desde la invasiĂłn rusa a gran escalera de Ucrania comenzĂł en 2022, con aproximadamente 5,000 refugiados llegando a travĂ©s de Edimburgo. Pero, como señala Nataliya, los lazos se remontan siglos. Dominando el horizonte, el contorno crenelado del castillo de Edimburgo se asoman. Coula la Capilla de San Margaret, construida en el siglo XII y lleva el nombre de una reina que se cree que es un cuarto de ucraniano. Edimburgo y Kyiv todavĂa fueron formalmente mancuernas en 1989, agrega Nataliya. Pasamos el Monumento Scott, sus agujas gĂłticas ennegrecidas que perforan el Gloria. En su colchoneta, un busker kilted skirls una musicalidad inquietante en las gaitas.
Pronto estamos hinchando alrededor de hacia lo alto y alrededor de debajo por las frondosas laderas de Calton Hill, deteniendo primero en una placa a Saint Wolodymyr, que ayudĂł a tolerar el cristianismo a Ucrania hace mĂĄs de mil abriles, y luego en la piedra Instancia de Holodomor honrando a los siete millones de ucranianos que murieron en la tribu forzada de 1932-33. “Es un recordatorio de que estas cosas nunca deben retornar a suceder”, reflexiona Nataliya.
A un corto paseo se encuentra Royal Terrace, en el borde este de New Town, un gallardo barredura georgiano de casas de arenisca del arquitecto escocés William Henry Playfair. Escondido entre hoteles boutique de Swish y casas majestuosas, banderas azules y amarillas revolotean en el Centro Comunitario Ucraniano.
En el interior, un plato de albĂłndigas caseras de papa, cocinadas por los niños del campamento de verano del centro y se dilaciĂłn con una cucharada de crema agria. Mientras nos metemos, Nataliya explica cĂłmo la apariciĂłn de los refugiados recientes ha reavivado el orgullo entre la diĂĄspora ucraniana mĂĄs antigua de Edimburgo, cuya primera ola importante llegĂł en la plazo de 1940: “Los reciĂ©n llegados les ayudaron a reconectarse con una civilizaciĂłn que habĂa sido bajo”. Hoy, el Center organiza mañanas de cafĂ©, clases de cocina y lecciones de idiomas para la comunidad ucraniana, anejo con un software de conciertos y proyecciones cinematogrĂĄficas abiertas a todos.
De envĂ©s en la calle, los tranvĂas se retiran mientras nos dirigimos al oeste, pasando puntos de narraciĂłn familiares, incluido un Sherlock Holmes de bronce, vigilando en Picardy Place en homenaje a su creador, Sir Arthur Conan Doyle, nacido a la envĂ©s de la cima. A la sombra de la Recinto Franquista de Retratos de la Redbrick Scottish se encuentra nuestra Ășltima parada: la plaza, un cafĂ© propiedad de Ucrania que se inaugurĂł en 2023.
Este modesto deslizamiento de un edificio, con su exterior de anodino pizarra y ventana con frazamiento de plantas, es congruo casquivana de perder. Sin retención, en el interior, estå en silencio: el primer ocasión en la ciudad para servir tanto a los productos båsicos escoceses como ucranianos (aunque no en el mismo plato). El desayuno escocés completo (haggis, tatties y todo) se sienta anejo a clåsicos ucranianos como holubtsi (Rollos de repollo rellenos con carne sutilmente especiada).
luego de la promociĂłn del boletĂn
Los propietarios, Ievgen y Valentyna Loievska, llegaron a Edimburgo desde la ciudad de Mykolaiv en el sur de Mykolaiv en 2022. “El cafĂ© era nuestra forma de unir culturas y unir a la parentela”, me dice Ievgen. A los pocos minutos de sentarse, la mesa gime debajo de los tazones de Borscht humeante, las placas llenas de albĂłndigas, y desorden (panqueques de papa dorado crujientes empapados en salsa parmesana). AsĂ como creo que no puedo manejar otro secciĂłn, sale el gran final: Syrnyky -Dulces panqueques de pinrel de cuajada que nadan en esencia de bayas aterciopeladas, ya que Nataliya comparte lo que la creaciĂłn de la viaje ha significado para ella personalmente.
“Poner la viaje me hizo darme cuenta de cuĂĄntos puntos de narraciĂłn ucranianos estĂĄn ocultos en esta ciudad”, dice Nataliya. “Se trĂĄfico de encontrar conexiones entre culturas aparentemente distantes”.
Mientras terminamos, me entregan una bolsa para perros para el alucinaciĂłn a casa, un aspecto que se siente mĂĄs como dejar la cocina de una abuela favorita que terminar un trayecto a pie. Me doy cuenta de que una experiencia que inicialmente parecĂa un poco de campo izquierdo tiene mucho sentido en el contexto de esta ciudad. En un ocasiĂłn saciado de narraciĂłn de historias, la viaje de Nataliya agrega un nuevo capĂtulo a la novelĂstica en constante transformaciĂłn de Edimburgo.
Mujeres en viajes Puentes a travĂ©s de las fronteras: rastreando las raĂces ucranianas en el corazĂłn de Edimburgo trayecto Funciona todos los miĂ©rcoles al mediodĂa y cuesta ÂŁ 58PP, incluida una placa de catador en el Square Cafe. Creado con el apoyo de Examinar Escocia
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