Nueva York publica documentos sobre la calidad del aire tras el 11S

New York City Mayor Mamdani and actor and activist Jon Stewart attend a press conference, releasing more than 170,000 pages of previously unreleased records related to air quality in the aftermath of the 11 September 2001 attacks

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció la publicación de una serie de documentos hasta ahora inéditos que revelan que diversos funcionarios municipales tenían serias dudas sobre la calidad del aire en Manhattan tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, mientras aseguraban a la opinión pública que el entorno de la Zona Cero era seguro.

La divulgación de estos archivos pone fin a una demanda interpuesta contra la ciudad por la organización de defensa 9/11 Health Watch. El año pasado, las autoridades locales localizaron 68 cajas con documentos cuya existencia había sido negada por administraciones previas.

Plan de transparencia y hallazgos en la Zona Cero

Según detalló Mamdani durante una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado por sobrevivientes y por el activista y presentador de televisión Jon Stewart, los informes confirman la presencia de asbesto en casi todas las pruebas de laboratorio realizadas en la zona. El alcalde afirmó que la administración municipal invertirá más de 34 millones de dólares para publicar cientos de miles de páginas con reportes sobre la calidad del aire a través de un portal en línea, en coincidencia con el 25.º aniversario de los atentados.

Mamdani sostuvo que la documentación expone lo que la ciudad sabía sobre la toxicidad del aire, el momento en que obtuvo dicha información y las acciones que emprendió para limitar su responsabilidad legal. Asimismo, informó que la difusión de nuevos folios continuará a lo largo del próximo año.

Advertencias legales y respuesta de las autoridades

Entre el material difundido se encuentra un expediente de octubre de 2001 denominado “Memorando Harding”. En dicho texto, un asesor advirtió al entonces teniente de alcalde Robert Harding —bajo la administración del alcalde Rudy Giuliani— que la ciudad podría enfrentar hasta 35.000 reclamaciones judiciales debido a que las recomendaciones de salud oficiales provocaron que la población regresara antes de tiempo al área afectada, exponiéndose a sustancias tóxicas.

Pese a estas evaluaciones internas, autoridades locales y federales, entre ellas la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), declararon días después de los ataques que el aire cerca de las Torres Gemelas era seguro. La entonces directora de la EPA, Christine Todd Whitman, ofreció disculpas posteriormente por estas afirmaciones, señalando que la agencia hizo lo mejor que pudo con la información disponible en aquel momento.

Impacto prolongado en la salud

Miles de personas sufren o han fallecido a causa de afecciones médicas derivadas de la inhalación de contaminantes peligrosos tras el colapso de los edificios, incluyendo padecimientos como el cáncer. Las enfermedades vinculadas al polvo y al humo en el sitio del desastre han cobrado el doble de vidas que los propios atentados.

Integrantes de los servicios de emergencia del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY), como la exparamédica Elizabeth Cascio, relataron que al llegar al World Trade Center era evidente la toxicidad del ambiente. Cascio detalló que la densidad de las partículas en el aire hacía insostenible respirar con normalidad sin percibir el ingreso de sustancias nocivas al organismo, lo que derivó en problemas crónicos de salud para muchos de los socorristas que acudieron a la zona.

Leave a Reply