El nuevo mandatario colombiano flexibiliza las restricciones al porte de armas

A cut of of Anthony Zurcher wearing a suit and tie in front of a red, black, grey and blue graphic background featuring the US Capitol Building

El presidente de Colombia firma un decreto que flexibiliza el porte de armas de fuego en espacios públicos

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha firmado un decreto que reduce las restricciones para el porte de armas de fuego legales en lugares públicos, dejando sin efecto una suspensión que se mantenía vigente desde hace una década.

La medida permitirá que las personas que ya cuentan con un permiso legal para la portación de armas puedan trasladarlas fuera de sus hogares sin necesidad de tramitar autorizaciones especiales adicionales, condición que era obligatoria hasta la fecha.

Argumentos del Ejecutivo y alcance de la medida

De la Espriella, quien durante su campaña presidencial prometió aplicar una política de mano dura contra el crimen, argumentó que no es adecuado que los delincuentes estén fuertemente armados mientras que los ciudadanos respetuosos de la ley no pueden defenderse. El mandatario insistió en que el decreto no provocará un descontrol generalizado y aseguró que se mantendrán controles estrictos sobre la titularidad y posesión de armamento.

Durante el acto de firma de la norma, el presidente afirmó haber cumplido con sus compromisos electorales. Según información publicada por el periódico El País, esta decisión afectará a cerca de 700.000 personas en Colombia que disponen de una licencia vigente, permitiéndoles llevar consigo sus armas registradas siempre que la documentación se encuentre al día.

Origen de la restricción y críticas de la oposición

La suspensión del porte de armas en espacios públicos fue implementada originalmente en diciembre de 2015 por el entonces presidente Juan Manuel Santos. La medida fue concebida de manera temporal para mejorar la seguridad durante las festividades de Navidad y Año Nuevo; sin embargo, fue prorrogada año a año durante una década por gobiernos de diversas tendencias políticas, incluidos el del conservador Iván Duque y el del mandatario de izquierda Gustavo Petro. De la Espriella argumentó que su decreto remueve una prohibición que nunca estuvo destinada a durar de forma indefinida.

La iniciativa ha recibido cuestionamientos de la oposición. El senador del Partido Alianza Verde, Ariel Ávila, calificó la decisión como un “grave error” y sostuvo que el armamento en manos de civiles termina cayendo en poder de la delincuencia. Ávila manifestó además que la medida plantea un dilema ético, afirmando que las fuerzas de seguridad del Estado son las únicas que deben portar armas y actuar como garantes de la protección ciudadana.

En respuesta a las críticas, De la Espriella rechazó que la disposición impacte negativamente en la seguridad pública y señaló que los cuerpos de seguridad están enfocados en la incautación de armamento ilegal. De acuerdo con el mandatario, en lo que va de año las autoridades han incautado más de 15.000 armas de fuego, la mayoría de las cuales pertenecían a facciones disidentes de las FARC y a la organización criminal del Clan del Golfo.

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