
El partido en Colombia, organizado por Independiente Medellín, fue interrumpido dos veces por la violencia antiguamente de ser suspendido.
Publicado el 8 de mayo de 2026
Un partido de la Copa Libertadores entre el hospedador Independiente Medellín de Colombia y el campeón defensor Flamengo de Brasil fue suspendido luego de que fanáticos locales encendieran bengalas y fuegos en las gradas.
En escasamente el postrero caso de serios problemas de notorio en el fútbol sudamericano, el árbitro ordenó a los jugadores dejarse llevar el campo del estadio Atanasio Girardot en Medellín poco luego del inicio del partido el jueves.
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Luego de unos 50 minutos, las autoridades ordenaron la abandono de los espectadores y el organismo regional CONMEBOL anunció luego que el conversación del Clan A había sido cancelado.
Los fanáticos incondicionales del equipo circunscrito, algunos con la cara cubierta por máscaras, protestaban contra la dirección y los propietarios del club.
José Boto, director deportivo del Flamengo de Río, pidió a la CONMEBOL que otorgue los tres puntos al equipo visitante.
“La responsabilidad no es nuestra, el equipo circunscrito no pudo asegurar la seguridad”, afirmó en un vídeo.

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