Condenan en México a 158 años de prisión a tres asesinos de tres extranjeros

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Condenan a más de 158 años de prisión a tres hombres por el asesinato de surfistas extranjeros en México

Un juez mexicano ha sentenciado a 158 años y nueve meses de cárcel a cada uno de los tres hombres declarados culpables del asesinato de los hermanos australianos Jake y Callum Robinson y del ciudadano estadounidense Carter Rhoad. Los homicidios ocurrieron en 2024 en el estado de Baja California, durante un viaje de surf en el que las víctimas sufrieron un aparente robo frustrado de su camioneta en una playa aislada.

De acuerdo con lo expuesto durante el juicio, las víctimas, todas de poco más de 30 años, fueron atacadas apenas 36 horas después de haber cruzado la frontera hacia México desde Estados Unidos. Sus cuerpos fueron localizados una semana más tarde en el interior de un pozo, presentando impactos de bala en la cabeza.

Por razones legales, las autoridades no revelaron los apellidos de los sentenciados, identificándolos únicamente como Jesús Gerardo, Irineo Francisco y Ángel Jesús. La única explicación ofrecida por las autoridades respecto al móvil del crimen fue que los jóvenes surfistas se encontraban en el lugar y momento equivocados.

Repercusiones del caso y reclamos de seguridad

Tras dictarse el veredicto de culpabilidad la semana pasada, la madre de los hermanos australianos, Debra Robinson, expresó ante el tribunal que el crimen acabó con el futuro que la familia había proyectado junto a ellos. El caso generó conmoción internacional, con un impacto particular en Australia, debido a que la zona donde ocurrieron los hechos suele considerarse ajena a los niveles de violencia reportados en otras partes de territorio mexicano.

En un proceso judicial independiente celebrado en noviembre del año pasado, la pareja de Jesús Gerardo —alias “El Kekas”, señalado como presunto líder del grupo— fue condenada a 20 años de prisión tras admitir su implicación en el robo.

El crimen generó inquietud entre residentes y visitantes de la localidad costera de Ensenada, reconocida por ser un punto de atracción para la comunidad surfista. Tras los acontecimientos, surfistas locales hicieron un llamado a reforzar las medidas de seguridad para habitantes y turísticos en la región, un sector que constituye un pilar fundamental para la economía de Baja California.

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