La caída de Vučić en Serbia refleja el declive de Orbán en Hungría

Serbian President Aleksandar Vučiċ meets Hungarian Prime Minister Viktor Orbán in Subotica, Serbia, November 27, 2025.  They are sitting at a table eating lunch

Monitores electorales de Hungría y activistas serbios unen fuerzas para vigilar comicios y prevenir irregularidades

La movilización de los votantes y el trabajo coordinado de observadores electorales resultaron fundamentales en los recientes procesos electorales celebrados en Hungría y Serbia. En ese contexto, el grupo de acción ciudadana húngaro DE envió a 70 monitores a la provincia septentrional serbia de Vojvodina para colaborar con integrantes del movimiento estudiantil local en la vigilancia de las mesas de votación.

La preparación de este operativo comenzó durante el verano, antes de la convocatoria oficial de los comicios, mediante talleres organizados para trasvasar métodos y experiencias aplicados previamente en Hungría. Una de las estrategias clave consistió en ubicar con antelación los distritos electorales denominados “infectados”, definidos como aquellos puntos donde los resultados inusualmente elevados obtenidos por el partido gobernante en citas electorales previas sugerían la existencia de intimidación a los votantes o la práctica de esquemas conocidos como “voto en cadena”.

Según explicó el activista estudiantil Péter Klemm, procedente de la ciudad de Subotica, alrededor de las 16:00 horas de la jornada electoral se detectó la presencia de grupos de partidarios enmascarados del presidente serbio, Aleksandar Vučić, merodeando en las inmediaciones de varios centros de sufragio. Frente a este escenario, los voluntarios organizaron unidades móviles destinadas a grabar en video cualquier eventualidad.

De acuerdo con las declaraciones del activista, la presencia de entre 20 y 30 voluntarios en cada centro expuesto a riesgos, sumada a los observadores fijos previamente asignados, actuó como un firme mecanismo disuasorio para evitar fraudes y presiones sobre los votantes.

El marco político y las alianzas estratégicas entre los líderes de ambos países

Esta colaboración entre organizaciones civiles se desarrolló de forma paralela al extenso dominio político del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y del mandatario serbio, Aleksandar Vučić, quienes acumulan 16 y 14 años en el poder, respectivamente. Ambos dirigentes han afianzado su control sobre las instituciones estatales y han consolidado vínculos comerciales e intereses económicos compartidos entre sus naciones.

Un ejemplo de esta proximidad ocurrió hace casi un año en Subotica, donde ambos mandatarios compartieron un almuerzo con pasteles de burek tradicional —elección en la que Orbán optó por relleno de queso y Vučić por carne— para posteriormente reunirse en una bodega local con el fin de debatir acuerdos sobre energía, entre los que figura la adquisición planificada de la refinería serbia de petróleo Nis por parte de entidades húngaras.

Además de sus acuerdos económicos bilaterales, ambos líderes nacionalistas coinciden en su alineamiento geopolítico al mantener relaciones de amistad con el presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente chino, Xi Jinping. De igual modo, respaldan de forma explícita a Milorad Dodik, líder separatista de los serbios en Bosnia, al tiempo que impulsan la construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad entre Belgrado y Budapest financiada con recursos y tecnología provenientes de China.

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