Suecia evalúa flexibilizar las reglas de residencia para británicos tras casos de deportación posteriores al Brexit
El Gobierno de Suecia ha anunciado que examinará posibles medidas para facilitar los trámites de residencia a los ciudadanos británicos afectados por las consecuencias del acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea. La postura oficial se produce tras la polémica generada por órdenes de expulsión contra residentes de larga duración, entre los que se encuentra Joyce Thomas, una enfermera retirada de 78 años que enfrenta la deportación por no haber solicitado su permiso a tiempo.
Thomas, quien reside en territorio sueco desde hace 22 años y cuyo esposo falleció de cáncer hace tres, recibió una orden de salida voluntaria fijada para el 8 de septiembre por parte de la agencia estatal de migración, Migrationsverket. Tras la retirada del Reino Unido de la Unión Europea el 31 de enero de 2020, los nacionales británicos dejaron de ser ciudadanos comunitarios. Aunque se fijó un periodo de transición hasta el 31 de diciembre de 2021 para tramitar el estatus de residencia, Thomas afirmó no haber estado al tanto de dicho requisito hasta que intentó reingresar al país en 2023. Sus representantes legales mantienen recursos en contra de la medida.
De acuerdo con datos de la oficina estadística Eurostat, entre 2021 y 2025 se ordenó la salida de Suecia a 2 490 ciudadanos británicos, una cifra que representa casi un tercio de los más de 7 500 nacionales del Reino Unido a quienes se les exigió abandonar alguno de los 27 Estados miembros de la UE en ese mismo periodo. Por su parte, Migrationsverket indicó que 458 ciudadanos británicos han sido deportados o expulsados por la fuerza desde la consumación del Brexit. Asimismo, se ha informado del caso de un ciudadano británico con demencia y parkinsonismo vascular, ingresado en un centro de cuidados, que también enfrenta amenazas de expulsión tras más de dos décadas en el país.
Posiciones del Gobierno sueco, la oposición y el Reino Unido
Ante este escenario, el ministro de Migración de Suecia, Johan Forssell, señaló que el marco legal vigente fue implementado por el gobierno anterior y que la actual administración analizará detalladamente la situación para determinar qué acciones son posibles a fin de simplificar el proceso para los afectados. El ministro destacó que el Reino Unido es un socio muy importante para Suecia y manifestó el deseo del Ejecutivo de que los británicos que viven y trabajan en el país puedan permanecer en él, añadiendo que la normativa debería aplicarse de manera generosa.
Desde el ámbito parlamentario, el diputado Håkan Svenneling, miembro del partido de oposición Vänsterpartiet (Partido de la Izquierda), criticó la política migratoria del Gobierno calificada por él como inhumana. Svenneling expresó su expectativa de que las elecciones del próximo domingo representen un punto de inflexión que permita a la oposición formar un nuevo gobierno y modificar las reglas vigentes para proteger a los ciudadanos británicos con arraigo en el país.
Por otro lado, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mancomunidad y Desarrollo del Reino Unido valoró de forma positiva las declaraciones de las autoridades suecas sobre la revisión de esta problemática y confirmó la disposición del Gobierno británico para ofrecer apoyo durante dicho proceso.