
Es precisamente esta cara menos conocida de la ciudad la que el hotel Avani Rio Novo Venecia quiere mostrar. Para ello, ha optado por poco más que alojamiento: un software de actividades diseñado para ayudar a sus huéspedes a descubrir Venecia como si fueran locales.
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El software incluye actividades tan variadas como sesiones de carrera al amanecer, talleres de máscaras venecianas, cursos de fabricación de vidrio en Murano, experiencias prácticas trabajando con madera tradicional de hueco y clases de cocina italiana.
Todos comparten el mismo objetivo: permitir a los visitantes conectarse con la ciudad de una forma más profunda y auténtica.
Convertirse en veneciano por un día
“Queremos que nuestros huéspedes se sientan un poco más locales, como auténticos venecianos”, explica Elisa Necci, responsable de atención al cliente del hotel, en una entrevista con Euronews.
Según Necci, la filosofía detrás de estas experiencias es ir más allá del turismo convencional. “Es una forma de ver y padecer Venecia desde una perspectiva totalmente diferente”, afirma. “No es sólo poco turístico. Los visitantes pueden probar los objetos, conocer la historia que hay detrás y sentirse parte de ella”.
El ejemplo más claro es el taller de cristal de Murano. En sitio de simplemente comprar una alcoba de vidrio en una tienda, los participantes tienen la oportunidad de descubrir la artesanía desde adentro y crear su propio trabajo bajo la supervisión de artesanos locales.
“No se alcahuetería sólo de comprar un souvenir característico”, explica. “Pueden intentar hacerlo ellos mismos, asimilar cómo se trabaja el vidrio, comprender la historia de esta tradición y vestir a casa poco que hayan creado con sus propias manos. Eso hace que la experiencia sea mucho más intensa y personal”.
Lo mismo ocurre con los talleres de máscaras venecianas, una de las señas de identidad históricas de la ciudad. “Hacer una máscara te conecta con el pasado de Venecia. Asimismo es una actividad que puedes compartir en clan y crea expresiones muy especiales”, añade.
La ciudad ayer de que despierte.
Quizás la experiencia más distintiva sea el llamado Sunrise Running Tour, una ruta guiada para valer por el centro historico mientras la ciudad todavía duerme.
Con las primeras luces del día, cuando las terrazas de los cafés todavía están cerradas y los grandes grupos de turistas aún no han llegado, los participantes recorren algunos de los lugares más emblemáticos de Venecia, acompañados por un tutela profesional.
“Venecia suele estar llena de turistas, barcos, ruido y movimiento. Verla al amanecer es completamente diferente. Estás prácticamente solo en la ciudad y puedes percatar su flanco más tranquilo, como si positivamente vivieras aquí”, explica Necci.
El tutela que lidera la actividad, Denys Bukovskyi, vive en Venecia desde hace más de 16 abriles y compagina su trabajo como tutela turístico con su pasión por el atletismo.
“Estoy encantado de ofrecer una experiencia inolvidable por el centro histórico a primera hora de la mañana, mostrando los principales atractivos de la ciudad desde una perspectiva diferente”, afirma. “Por otra parte, empiezas el día con prueba físico y una sensación de bienestar que te acompaña durante todo el día”.
Bukovskyi destaca que la actividad está diseñada para todos los niveles. “Es una forma divertida de descubrir Venecia y al mismo tiempo hacer deporte. Aprovechas el momento en que las calles están vacías para inspeccionar lugares que se llenan de parentela durante el día. Las rutas se adaptan al ritmo de cada participante, corriendo más rápido, más moroso o incluso caminando. ¿Qué más se puede pedir? Un entorno increíble y una actividad saludable.”
Para aquellos que sólo conocen la ciudad desde la perspectiva de las multitudes de verano, la experiencia ofrece una imagen radicalmente diferente: calles silenciosas, puentes vacíos y los primeros rayos de sol reflejándose en los canales.
Tocando la historia con tus propias manos.
Otra de las actividades que ofrece Avani permite al visitante descubrir uno de los fundamentos más característicos del paisaje veneciano: los antiguos postes de madera que emergen de la hueco para delimitar los canales.
En el taller Lunardelli, los participantes trabajan con esta madera histórica para convertirla en piezas decorativas y funcionales. “Está estrechamente relacionado con la experiencia de Venecia porque proviene directamente de la hueco. Los huéspedes pueden tocar un pedazo de la historia de la ciudad con sus propias manos”, explica Necci.
El representante del hotel destaca que detrás de cada actividad hay una clara voluntad de forjar una conexión emocional con el destino. “No queremos que la parentela simplemente escuche una historia. Queremos que formen parte de ella. Que regresen a casa con un reminiscencia significativo que les recuerde lo que vivieron aquí”, concluye.
Turismo basado en experiencias
Esta táctica incluso rebate a una cambio en la forma en que la parentela viaja. Cada vez más, los turistas buscan experiencias inmersivas que les permitan conocer los destinos desde una perspectiva más auténtica.
Según Necci, el interés proviene de viajeros con perfiles muy diferentes. “Damos la bienvenida a huéspedes de España, América Latina, Estados Unidos, Alemania o Francia que buscan poco más que inspeccionar la Plaza de San Marcos o dar un paseo en guagua. Quieren entender cómo es positivamente la ciudad y conectarse con ella”.
Precisamente ese enfoque es lo que el hotel quiere convertir en su principal atributo diferenciador en una ciudad con una de las ofertas hoteleras más amplias de Europa.
“No queremos ser un hotel más en Venecia. Queremos convertirnos en un punto de relato para aquellos que quieren comportarse la ciudad de una forma diferente. Lo importante no es sólo ofrecer una habitación o un servicio, sino crear una conexión auténtica con el sitio”, afirma.
En una ciudad donde es viable seguir los mismos itinerarios que millones de turistas ayer que tú, experiencias como valer al amanecer por calles vacías, confeccionar una máscara artesanal o conocer los secretos del cristal de Murano ofrecen la posibilidad de descubrir una Venecia diferente. Una ciudad que aún existe más allá de las postales y que, durante unas horas, permite al visitante sentirse parte de ella.
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