
El sistema penitenciario de Argentina está creciendo más allá de su capacidad, registrando más muertes y profundizando fallas estructurales a pesar del aumento del desembolso divulgado, según un nuevo y sombrío mensaje de la Fiscalía de Violencia Institucional de PROCUVIN.
La Procuraduría de Violencia Institucional advirtió que el aglomeración, el decaída de las condiciones de detención y la presunta corrupción en las adquisiciones están agravando lo que describe como una crisis en aumento en el Servicio Penitenciario durante el segundo año del gobierno del presidente Javier Milei.
La población penitenciaria federal aumentó un cuatro por ciento interanual en 2025, llegando a 12.166 detenidos en diciembre. El viejo aumento se registró en la Dispositivo 36 de Santa Fe, que sumó 334 internos respecto a diciembre de 2024. Otros aumentos notables se registraron en el Enrevesado Penitenciario Federal V, en Neuquén, que acogió a 92 detenidos adicionales; CPF VI en Mendoza, con 65; y la prisión de Bonachón en la ciudad de Buenos Aires, donde la población aumentó de 1.500 a 1.525.
Casi dos tercios de los detenidos en el Servicio Penitenciario Federal están cumpliendo condenas en ocasión de estar a la paciencia de proceso. El número de presos condenados aumentó de 6.949 en diciembre de 2024 a 7.680 un año a posteriori, lo que representa el 63,1 por ciento del total.
Si acertadamente la proporción de detenidos en prisión preventiva cayó al 36,9 por ciento, todavía había 4.485 personas tras las rejas sin una condena firme en Argentina.
La población penitenciaria femenina y trans ha crecido a un ritmo más rápido que el sistema en su conjunto. A finales de 2025, 949 mujeres y personas trans detenidas estaban bajo custodia federal, lo que representa el 8,1 por ciento del total. El número de mujeres privadas de sencillez aumentó un 11,3 por ciento interanual.
Particularmente vistoso es el aumento de los casos vulnerables: en diciembre, las autoridades contabilizaron 10 mujeres embarazadas y 16 mujeres que vivían en prisión con sus hijos, las cifras más altas de los últimos abriles. Casi dos tercios de ellos se encuentran en prisión preventiva.
Sin incautación, la población carcelaria de Argentina sigue siendo abrumadoramente señorita y masculina: el 93,5 por ciento de los jóvenes encarcelados son hombres. Casi siete de cada 10 reclusos tienen entre 21 y 39 abriles, con la viejo concentración en el montón de 30 a 39 abriles. Los extranjeros representan el 16 por ciento de los presos (1.942 personas), frente al 20,6 por ciento en 2020.
Superpoblación
El aglomeración sigue siendo uno de los principales problemas estructurales. Según la Comisión Doméstico para la Prevención de la Tortura, las prisiones de Argentina en todo el país están funcionando al 130,2 por ciento de su capacidad: 130 personas retenidas por cada 100 plazas disponibles.
Durante la última decenio, la población encarcelada ha aumentado un 67,7 por ciento, con aumentos dramáticos en las provincias de Santa Fe (244,8 por ciento), Santiago del Estero (138,2 por ciento) y Córdoba (116,6 por ciento). Incluso con la apéndice de nuevos espacios en varias provincias durante 2024, la congestión no ha disminuido.
Argentina encarcela actualmente a 258 personas por cada 100.000 habitantes, la tasa más suscripción de su historia. Córdoba encabeza la tabla con casi 377 presos por cada 100.000 habitantes, seguida de Mendoza (308), Provincia de Buenos Aires (305), Santa Fe (286) y Salta (267).
Muertes bajo custodia
Las muertes bajo custodia todavía están aumentando. Las prisiones federales registraron 40 muertes en 2024, 10 más que el año preliminar y cerca del promedio anual histórico de 43. Encima, ocho personas murieron en comisarías y guardias de la Ciudad de Buenos Aires: seis por enfermedad y dos como resultado de la violencia.
En total, se documentaron 389 casos de violencia institucional, casi 100 más que en 2023.
Las condiciones son particularmente graves en la ciudad de Buenos Aires, donde en marzo de 2025 más de 2.500 personas estaban detenidas en comisarías y guardias de policía no diseñadas para detenciones prolongadas. La situación le costará al Comunidad 70.160 millones de pesos en 2024, unos 200 millones de pesos diarios en custodia y alojamiento.
En este contexto, el Empleo de Seguridad ha hecho obligatoria la décimo en tareas de mantenimiento, facilidad e higiene para todos los detenidos en el Servicio Penitenciario Federal.
Las organizaciones de derechos humanos han criticado la medida, advirtiendo que corre el aventura de fomentar prácticas coercitivas.
Al mismo tiempo, el Estado sigue delante con nuevas infraestructuras. El principal de los proyectos es CEMAX en Córdoba, una instalación planificada de máxima seguridad que requerirá una inversión de 109 mil millones de pesos. La prisión contendrá 448 celdas y está diseñada para tener a más de 1.000 reclusos clasificados como de “suspensión perfil”.
La conclusión de PROCUVIN es sólido: allá de estabilizarse, la crisis penitenciaria de Argentina se está intensificando: con más reclusos, más aglomeración, aumento de muertes y aumento del desembolso divulgado.
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