
Las tasas de interés en las notas del peso argentino se estån elevando en todos los åmbitos, acumulando presión sobre los bancos en medio de un crujido de solvencia causado por los esfuerzos del gobierno para defender la moneda locorregional.
La tasa de repositorio de un dĂa aumentĂł en promedio en un 65 por ciento el martes, la mĂĄs inscripciĂłn desde mayo de 2024, luego de tocar brevemente los triples dĂgitos durante la Ășltima hora de negociaciĂłn intradĂa el viernes pasado. Al mismo tiempo, el rendimiento de las notas del Fisco a corto plazo conocidas como Lecaps alcanzĂł el 59.5 por ciento, su nivel mĂĄs detenciĂłn desde octubre de 2024, cuando la inflaciĂłn se ejecutaba en 193 por ciento, casi cinco veces la tasa contemporĂĄneo.
“El Fisco dejĂł muy pocos pesos en el mercado, y varios bancos, especialmente los mĂĄs pequeños, se quedaron sin solvencia y tuvieron que batallar por efectivo, ofreciendo tasas mĂĄs altas en cuentas que llevan intereses, venden lecapias o prĂ©stamos a travĂ©s de repos y llamadas bancarias a tasas pronunciadas”, dijo Emiliano Merenda, director ejecutor de Broker Pharos Pharos Caudal.
El lado central ha apretado la polĂtica monetaria y el gobierno ha introducido mecanismos para absorber pesos para estabilizar la moneda en medio de una disminuciĂłn estacional en las exportaciones y las preocupaciones de los inversores sobre las elecciones del Congreso en octubre. Las autoridades monetarias del paĂs han estado vendiendo lecapias y recaudando requisitos de reserva para fondos del mercado monetario. Si perfectamente la tĂĄctica puede atraer flujos comerciales de transporte, ha drenado solvencia, lo que obliga a muchos bancos a acudir al mercado de repositorios a tasas altas.
“La solvencia se agotĂł y en este momento no hay prestamista del postrer medio”, dijo Belisario Ălvarez de Toledo, superior de comerciante y socio de True Grit Caudal en Buenos Aires. “Nadie interviene para proporcionar solvencia”.
La Asociación Doméstico del Parcialidad y el Parcialidad Central declinaron hacer comentarios, mientras que la Asociación de Bancos Exteriores no respondió de inmediato a las preguntas.
Las medidas han traĂdo un respiro para el peso, que se cotiza a aproximadamente 1,273 al dĂłlar el martes, fortaleciĂ©ndose desde un intrascendente intradĂa de 1.293 el lunes.
El apretĂłn de pesos ha empeorado con la dinĂĄmica de fin de mes, cuando los bancos deben cumplir con los requisitos de reserva y tener menos flexibilidad en la gobierno del efectivo a corto plazo.
“Esto afectarĂĄ la solvencia de los bancos, especialmente los mĂĄs pequeños, porque los costos de financiaciĂłn se han disparado”, dijo Merenda. Hace solo dos semanas, tomaron prestado por debajo del 30 por ciento. Ahora han tenido que sufragar el 55 por ciento.
Algunos analistas igualmente advirtieron que la polĂtica monetaria ajustada dificultarĂĄ que el lado central impulse las reservas de divisas en rasgo con su acuerdo de fondos monetarios internacionales. Para evitar imprimir pesos, el gobierno ha sido remiso a comprar dĂłlares, perdiendo su objetivo de reserva de junio final y requiriendo una exenciĂłn del FMI. Ahora, con el tipo de cambio bajo presiĂłn y solvencia locorregional apretada, el Fisco estĂĄ comprando dĂłlares, pero a un tipo de cambio relativamente detenciĂłn, ya que el peso se ha depreciado en los Ășltimos meses.
En respuesta, muchos inversores se alejan de los activos de peso por completo. Incluso con altos rendimientos, la volatilidad y la incertidumbre de las polĂticas son fondos y ahorradores que los lideran para pedir prestados pesos, usĂĄndolos para dĂłlar en las carteras en lado de empeñarse a los instrumentos locales. Es una señal de caĂda de la demanda de moneda locorregional que supera los esfuerzos del gobierno para restringir la ofrecimiento monetaria, y señala un camino difĂcil para el sistema financiero de Argentina en una temporada electoral de detenciĂłn aventura.
El aumento en los costos de financiaciĂłn no puede durar mucho mĂĄs sin amenazar seriamente la solvencia de los bancos, dijo Ălvarez de Toledo.
“Los bancos argentinos dependen en gran medida de fondos a muy corto plazo, por lo que un robusto aumento en las tasas de interĂ©s a corto plazo pone sus mĂĄrgenes de ganancias bajo una presiĂłn severa”, dijo. “Esto debe resolverse: el sistema simplemente no puede funcionar sin solvencia”.
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