Tras la ola azul, magnates tecnológicos buscan instalar centros de datos en el espacio

Tras la ola azul, magnates tecnológicos buscan instalar centros de datos en el espacio

El cambio político en Texas abre el debate sobre la regulación de los centros de datos

La nueva configuración política en Texas plantea posibles transformaciones en la regulación de la industria de los centros de datos, aunque diversos expertos advierten que los cambios podrían enfrentar ciertos límites estructurales. Tras los recientes resultados electorales, el partido Demócrata asumió el control de la Cámara de Representantes de Texas, mientras que el partido Republicano mantiene la mayoría en el Senado estatal.

Esta división en la legislatura podría frenar algunos intentos inmediatos de reforma normativa, según explicó Robert Paterson, profesor de planificación ambiental y uso del suelo en la Universidad de Texas en Austin. Por su parte, Adrian Shelley, director de la oficina en Texas de la organización de defensa del consumidor Public Citizen, señaló que la legislatura es el espacio idóneo para discutir políticas de amplio impacto, como la reasignación de recursos entre agencias estatales. Sin embargo, Shelley indicó que el gobernador del estado podría aplicar medidas más inmediatas mediante órdenes ejecutivas o solicitando la renuncia de funcionarios nombrados políticamente en los organismos públicos.

Agencias de control y los límites de los derechos adquiridos

Las agencias estatales de supervisión, entre las que se encuentran la Comisión de Calidad Ambiental de Texas, la Comisión de Servicios Públicos y la Junta de Desarrollo del Agua de Texas, cuentan con la facultad de imponer sanciones económicas por violaciones a la ley estatal e incluso revocar permisos de proyectos en casos extremos. No obstante, Paterson puntualizó que los desarrolladores de infraestructura en Texas cuentan con un marco de derechos adquiridos muy sólido, el cual protege los términos de un proyecto desde el momento en que se aprueba su permiso, aunque las obras de construcción no hayan comenzado.

Otra vía para modificar el panorama del sector a mediano plazo implica otorgar mayores facultades a los condados del estado. Paterson detalló que casi la mitad de los centros de datos en Texas operan en territorios no incorporados, lo que los sitúa fuera del alcance de las normativas de zonificación de las ciudades.

La regla Dillon y las opciones de regulación local

A diferencia de lo que sucede en otras entidades, los condados texanos disponen de facultades de aplicación bastante restringidas bajo la denominada “regla Dillon”, según la cual estas autoridades solo poseen las competencias asignadas expresamente por el gobierno estatal. Si bien los condados supervisan cuestiones como el acceso a los caminos locales o la edificación en zonas inundables, carecen de las atribuciones de zonificación requeridas para regular estrechamente proyectos de gran escala como los centros de datos.

Para alterar este marco, Paterson sostuvo que el nuevo fiscal general del estado podría teóricamente modificar los términos del manual bianual que fija los límites de la autoridad de los condados. Del mismo modo, debido a que la preocupación por la expansión de los centros de datos trasciende líneas partidistas, la legislatura estatal podría impulsar un proyecto de ley que conceda a los condados una autoridad de zonificación limitada sobre estas instalaciones.

Shelley destacó que la controversia en torno a los centros de datos influyó de forma relevante en los recientes resultados electorales. El representante de Public Citizen apuntó además que la industria de los centros de datos ha mostrado hasta ahora escaso interés en colaborar con las autoridades locales y legisladores estatales, por lo que el próximo periodo legislativo será determinante para observar si existe un cambio en la postura del sector.

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