Ricursive Intelligence propone el uso de tecnología automatizada para acelerar y optimizar el diseño de chips
Las fundadoras de la empresa emergente Ricursive Intelligence, Anna Goldie y Azalia Mirhoseini, presentaron durante el evento TechCrunch Disrupt su propuesta para automatizar y acelerar el desarrollo de semiconductores. La compañía trabaja en el desarrollo de un sistema capaz de diseñar chips, aprender de cada iteración y perfeccionar los diseños posteriores, con el objetivo de abordar los problemas actuales de capacidad de cómputo.
Respuesta a la creciente demanda de capacidad de cómputo
Durante su presentación el miércoles, Goldie proyectó que la demanda de capacidad de cómputo aumentará al menos 10.000 veces en los próximos cinco años, una cifra que calificó como potencialmente conservadora. Según la cofundadora, la solución a esta demanda no consiste en construir 10.000 veces más centros de datos, sino en crear chips más eficientes que aprovechen mejor el ancho de banda, las obleas y las plantas de fabricación.
Las directivas expusieron que la automatización del diseño de hardware permitirá una división del trabajo donde las personas aporten las ideas creativas y la conceptualización, mientras que los sistemas avanzados asumen la ejecución técnica tanto en la creación de semiconductores como en el desarrollo de software.
Diseños integrales y reducción en los tiempos de producción
La propuesta de Ricursive Intelligence plantea optimizar los chips en su totalidad en lugar de dividirlos en decenas de bloques secundarios, como dicta el enfoque tradicional. De acuerdo con las creadoras, este método permite generar patrones complejos, incluyendo distribuciones en forma de ola sobre las cuales prevén ofrecer más detalles en el futuro.
Como antecedente, las fundadoras hicieron referencia a AlphaChip, un sistema desarrollado por ellas previamente que generó una disposición de componentes en forma circular o de rosquilla. Aunque esta arquitectura sorprendió inicialmente a los ingenieros, demostró superar el rendimiento de los diseños tradicionales.
Asimismo, se indicó que reducir los plazos de diseño —que habitualmente toman entre seis meses y dos años— a un periodo cercano a una semana permitirá hacer viable la fabricación de semiconductores personalizados. Según explicaron, esto reduciría los costos y mejoraría la eficiencia energética, facilitando la creación de chips a medida para sectores como la tecnología espacial, la realidad aumentada, la realidad virtual y la computación biológica.