Deficiencia de vitamina D: las diferencias entre la D2 y la D3 y el papel de la alimentación y el sol
El estilo de vida contemporáneo, caracterizado por largas jornadas en espacios cerrados y el uso constante de protector solar, ha incrementado los índices de deficiencia de vitamina D. De acuerdo con un estudio publicado en 2022 en la revista Frontiers in Nutrition, el 41% de la población en Estados Unidos no obtiene la cantidad suficiente de este nutriente. Esta realidad representa un cambio significativo respecto a décadas pasadas cuando, según explica Nancy Rodriguez, profesora de ciencias de la nutrición en la Universidad de Connecticut, la menor costumbre de usar filtro solar y la mayor exposición al sol reducían la prevalencia de este déficit, aunque con otros riesgos asociados.
La vitamina D interviene en más de 200 funciones dentro del organismo, incluyendo la fortaleza ósea, el apoyo al sistema inmunitario, la salud cerebral y la producción de dopamina. Las señales de un nivel bajo pueden resultar imprecisas e incluir fatiga, niebla mental o desánimo. No obstante, Nancy Rodriguez advierte que no contar con suficiente vitamina D disminuye la capacidad de absorber calcio a través de los alimentos, lo que puede derivar en debilidad muscular y debilitamiento de los huesos. Al mismo tiempo, los especialistas remarcan que el consumo excesivo de este elemento en forma de suplemento resulta peligroso.
Diferencias entre la vitamina D2 y la vitamina D3
La manera óptima de obtener vitamina D es a través de los alimentos y la luz solar, según señala Allison Miner, dietista registrada y profesora asistente de nutrición y estudios alimentarios en la Universidad George Mason. Entre los alimentos que la contienen de forma natural o fortificada se encuentran los pescados grasos, las yemas de huevo, el hígado de res, la leche, el jugo de naranja y los cereales fortificados.
Por su parte, Sina Gallo, profesora asociada de ciencias de la nutrición en la Universidad de Georgia, detalla que los pescados grasos, la yema de huevo y el hígado de res contienen vitamina D3, mientras que los productos fortificados pueden incluir tanto D2 como D3. Aunque ambas variantes deben ser transformadas por el organismo en su forma activa, el calcitriol, la investigación indica que la vitamina D3 suele elevar y mantener los niveles en sangre de manera más eficaz y prolongada que la D2. Por esta razón, se acostumbra recomendar la D3 en la formulación de suplementos.
La exposición al sol y sus variaciones
El proceso de síntesis mediante la luz solar ocurre cuando los rayos ultravioleta B interactúan con el dehidrocolesterol presente en la piel para convertirlo en vitamina D3, según explica Dan Benardot, profesor de práctica en la Universidad de Emory. Sin embargo, Sina Gallo precisa que el sol no constituye una fuente segura ni sostenible para cubrir este requerimiento debido al peligro de desarrollar cáncer de piel.
La cantidad de vitamina D3 que una persona logra sintetizar a través de la radiación solar depende de factores como la ubicación geográfica, la hora del día y la pigmentación cutánea. Allison Miner explica que la melanina influye directamente en este proceso: las personas con mayor concentración de este pigmento requieren pasar más tiempo bajo el sol para lograr la síntesis necesaria, mientras que quienes poseen pieles más claras necesitan periodos más breves de exposición.