Tácticas físicas de fraude como las tarjetas de crédito falsas por correo y la clonación de bandas magnéticas continúan registrando un alto impacto
A pesar del incremento de los fraudes digitales, métodos físicos tradicionales como el envío de tarjetas bancarias falsas por correo postal y la instalación de dispositivos clonadores (skimmers) continúan generando pérdidas económicas significativas a nivel internacional.
Tarjetas de reemplazo falsas y códigos QR
En países como Portugal, Francia y Alemania, se han registrado oleadas de estafas en las que delincuentes envían por correo postal tarjetas de crédito falsas o cartas alertando que la tarjeta actual de la víctima está próxima a vencer. El objetivo de estas misivas es persuadir al destinatario para que registre la supuesta nueva tarjeta escaneando un código QR o ingresando a una dirección URL incluida en el documento.
De acuerdo con Georg Hauer, asesor de bancos digitales, algunas de estas tarjetas apócrifas llevan impresos los nombres reales de los clientes, actuando como un elemento que genera la confianza necesaria para que las personas caigan en el engaño. Al escanear el código QR, las víctimas son redirigidas a un sitio web bancario falso diseñado para capturar sus credenciales y permitir que los ciberdelincuentes accedan directamente a sus cuentas bancarias reales.
Hauer señala que este tipo de fraude ha ido en aumento durante casi dos años y considera que podría comenzar a aplicarse en otros países. El especialista explica que los costos para fabricar tarjetas personalizadas han disminuido gracias a herramientas capaces de copiar diseños a partir de una imagen, lo que, sumado a una mayor tasa de conversión por víctima, justifica el gasto adicional para los estafadores.
Riesgos persistentes en el uso de la banda magnética
En paralelo, la clonación de tarjetas mediante la banda magnética sigue siendo una amenaza activa. Recientemente, la Fiscalía del Distrito Norte de Alabama presentó cargos contra dos ciudadanos rumanos por su presunta participación en esquemas de clonación dirigidos a los beneficios de asistencia alimentaria del programa SNAP. Dichos fondos son distribuidos en la mayoría de los estados mediante tarjetas de débito de Transferencia Electrónica de Beneficios (EBT), las cuales únicamente utilizan banda magnética.
Según datos del FBI, la clonación de tarjetas EBT ha ganado popularidad entre los estafadores desde 2021. En un comunicado relativo a la reciente acusación, el fiscal federal Phillip W. Williams Jr. indicó que el fraude a través de dispositivos clonadores genera pérdidas anuales que superan los 1.000 millones de dólares solo en Estados Unidos, cifra que abarca diversas modalidades de clonación de tarjetas y no se limita de forma exclusiva a los beneficios sociales.
Por su parte, Gary Warner, director de inteligencia de la firma de ciberseguridad DarkTower, detalló que decenas de estados continúan emitiendo tarjetas de beneficios que dependen únicamente de la banda magnética. Warner advirtió que cuando esta tecnología resulta comprometida, es posible crear un clon de la tarjeta que permite acceder no solo al saldo disponible en ese momento, sino también a los depósitos futuros.
Asimismo, Warner indicó que los riesgos abarcan a las tarjetas que ya cuentan con chips de seguridad. En cajeros automáticos independientes o en establecimientos comerciales pequeños que no pertenecen a grandes cadenas, las tarjetas con chip pueden verse expuestas a la lectura de su banda magnética, ya que con frecuencia los dispositivos clonadores se instalan con el fin de forzar la falla en la lectura del chip y obligar a procesar la transacción mediante la banda tradicional.